miércoles, 31 de enero de 2018

Despertarse para no soñar


Cómo duelen las preguntas sin contestar,
esa carga de mentiras en tu conciencia,
aquellas lágrimas que se convirtieron en besos a otros
y que jamás podrás perdonarte.

Cómo te vuelven loco las preguntas sin contestar,
no sabes si vas, si vienes, si estás o no estás,
no puedes decidir, no sabes caminar,
y nada tiene sentido y nada sientes querer.

Cómo brillan en la oscuridad las preguntas sin contestar, 
que te toman de la mano y te llevan al peor destino,
que te susurran promesas, que te prometen magia,
y que te llevan al mismo lugar en el que estuviste sola.

Cómo te joden la vida las preguntas sin contestar,
te rodean y se impregnan en tus entrañas,
te acalambran y te arrastran sin preguntarte,
y te hacen creer que estás equivocada.

¿Qué tan difícil es responder una pregunta?
Para que puedas perdonarte,
para que todo tenga sentido,
para que vayas a otro lugar,
para que no creas que estás equivocada,
para que no puedas lastimar.

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