Es tan poco lo que sentimos,
es tan poco lo que soñamos,
es tan poco lo que percibo de ti. Es tan poco.
Tengo miedo de escribir en la arena lo que puede borrarse.
Tengo miedo de que sólo sea yo quien lo lea,
de que no sea sentido, de que no sea encontrado y se lo lleve la marea.
Todo lo que veo en este paisaje tan grande se reduce a nosotros,
Tú, llegando con estruendoso golpe, yo, recibiéndote con pasmosa calma;
sólo un momento para que llegues, sólo un momento para que te vayas.
Un momento para verte y sentirte, un momento para olerte y besarte...
No hay forma alguna de retenerte, no hay forma alguna de que no llegues.
Que impetuosa tu llegada, que impetuoso tu beso delirante;
Magnífica es la esencia que puedo tocar por un instante,
como si el cielo estuviera a un centímetro de mi mano,
como si mi mano estuviera a un centímetro de ti, y perderte; antes de tenerte, perderte...
No puedo pedirte que te quedes un instante más,
Sólo puedo apoderarme un ratito de ti, de un sin fin de vaivenes de ti...
si te quedas aquí pierdes tu majestuosidad, ¡vete!