¿Me pregunta usted que por qué la miro, por reclamo o por curiosidad?
Si me pregunta usted como reclamo,
Le pido una disculpa por mirarla filosóficamente y preguntarme,
¿Quién la espera cuando llega a su hogar después de largas horas de trabajo?
¿Quién la espera cuando llega, y al recostarse le acaricia su cabello mientras la observa, le da un masaje en las cienes y la colma de besos en las mejillas?
¿Quién la espera cuando usted se quita su ropa para descansar y le muestra sus caderas y le oculta sus pechos, y le deja imaginarse con esa bella imagen algo más que una pasión?
¿Quién le toca su piel al ritmo de un beso, le recorre con los labios su espalda, sus brazos, sus piernas, su cara?
¿Quién la espera y siente sus arrugas que se van formando cada segundo en que surge un sentimiento, y las mira con respeto, y las respeta con cariño, y las quiere con el alma?
¿Quién la espera cuando llega y la abraza calurosa mientras escucha y siente el latir de su corazón?
¿Quién la espera cuando llega a su hogar? ¿Quién la espera que no pueda ser yo?
Si me pregunta usted como reclamo le pido perdón, no por observarla, si no por pensarla.
Si me pregunta por curiosidad, le invito un café para platicar cómo comenzaremos nuestra vida juntos.